21 de junio de 2009

Momentos del café...

Los Noa más Nati y Ro como invitadas.

Sábado lluvioso en el Instituto Sol

En esta ocasión el Noa participó de la muestra organizada por el Instituto Sol. Leímos textos propios y ajenos, articulamos las lecturas con música (traversa, bajo, trombón) Hubo una miniperformer, una actividad final de lectura colectiva con invitados del público. Mucha gente se refugió de la garúa y se acercó a escuchar y compartir.

16 de junio de 2009

Próximamente NOA en Instituto SOL + ADI + PUNTO Y APARTE

Habrá muestra gráfica, café literario, música en vivo, video-danza, fotografía...
Los esperamos.

26 de mayo de 2009

Permanentemente (Lucio Borgna)

El niño llora junto a su pequeño perro. En la despensa, el maestro corta el pan con un cuchillo. El cuchillo es pequeño. El maestro ora por el alma de su pan. El niño está descalzo y cuenta en silencio hasta diez. El maestro da once pasos y piensa. El perro cabecea su pelota. Hay indicios de liz. Un virus de iluminación enferma a la pequeña comunidad. Decenas de personas y vegetales en la misma espesa realidad. La desmesura dice que hay un deseo. Uno.

21 de enero de 2009

Buena combinación de colores - (Lucio Borgna)

Mamá y papá no me creen. Piensan que es broma. Pero un día de éstos voy a matar al payaso. Tengo con qué. Papá una vez me mostró la 38 y me hizo una demostración con unas latas en el patio. Ese día no me animé, pero creo que ya debería ir practicando. No debe ser difícil, hay que tener el control de la mano, después contener el peso y el impulso hacia atrás y listo, asunto liquidado. ¿Por qué lo quiero matar? Bueno, es simple, me molesta su presencia, esa apariencia de sub-humano, y que pretenda hacerse el simpático haciendo la voz finita. Además de esos globos de porquería que inventa cualquiera. Aunque con la primera razón es suficiente. Ya estoy decidido. Hoy voy a hacerlo. Antes del desayuno le pediré a mamá que me cargue la 38 y luego ensayaré una vez. La mañana será larguísima, pero cuando lleguen las doce y cuarto saldré y desviaré hacia la peatonal. De paso voy con la Joa tres cuadras. En el momento en que lo tenga enfrente lo saludaré con amabilidad (no es raro, después de todo no me hizo nada) y simplemente le apuntaré en un lugarcito ubicado entre los ojos pero un poco más arriba. Ahí donde no le llega el maquillaje. Me temblará un poco el pulso por la emoción y dispararé. El ridículo personaje caerá de espaldas o hacia delante, no lo sé, y el puntito rojo será como un trofeo para mí. Después se hará un enorme silencio que será roto por la ovación. Entonces, misión cumplida, me inclinaré ante la gente agradeciendo los aplausos, pero aclarando modestamente que solo cumplí con mi deber. Y volveré a casa a almorzar. No creo que mamá o papá me pregunten por qué. Lo conocen, y es comprensible lo que voy a hacer. Ahora que sé como es será mejor que me levante, llene el cargador, meta los útiles en la mochila, y llegue a horario así no me ponen media falta.

19 de enero de 2009

cheequeen esta página pensando en el próximo evento del noa, especialmente el video http://elestablodepegaso.blogspot.com/2008/11/poesa-concreta.html

1 de enero de 2009

Poema de "Un silencio como el del mar"

Y la ciudad, ahora

Y si pudiera recorrer / siendo /

El simple filo de mí

La piel de esta ciudad

Su pálida piel

De cadáver sin nombre.

Si pudiera atravesarla / quebrando /

Esta frágil coraza de sus días.

Como si alguien estuviera esperando

Una noche que no fuera un hueco

En el centro de sus manos.

Más poemas en: http://revistaaxolotl.com.ar/poe17-2.htm

30 de diciembre de 2008

gris (lucio borgna)

todo es tan gris y hermoso/ desde aquí te puedo ver haciendo lo elemental/ lo básico de siempre/ si girás un centímetro rozás algo mío sin nombre/ y si levantás apenas un párpado despertás una multitud que te llama/ pienso que lo más importante no está al alcance de la mano/ no de las manos/ ni de lo que llamarías nosotros/ recién, cuando volteé la cabeza te hice desaparecer en un parpadeo/ todo era tan gris y nebuloso/ ¿cómo puede estar allí lo que puedo sentir aquí?/ porque en esa nube cabía tu ayer, tu último año, lo que dije y pensé desde la luz hasta hoy y más, aunque no pueda recordarlo/ después vino la otra luz, más parecida a un mar/ y ya no estuve aquí/ y no estoy/ todo es tan gris y desesperadamente brillante/ pienso que si no se presenta el tiempo será siempre así/ no lo estoy pensando/ nado sin orillas a tu manera/ copio tu forma, el movimiento, la respiración/ toco el contorno, que se arquea levemente/ tiembla como para caer, pero no/ viento que pasa por pasar/ olvidé esa superficie, nada más que con serla/ todo es tan gris y efímero

29 de diciembre de 2008

Acurrucada entre tus sueños en qué mar se pierde tu cuerpo, desprotegida, fugaz, terriblemente lúcida en las ciudades que se entretejen a tus espaldas; te veo ir, tus ojos cerrados al simple sucederse de los días tus labios todavía cálidos de besar el silencio, murmurando una palabra que soy, que no soy tu cuerpo todavía cálido por el abrazo de la noche y su silencio que no lo es, me dejás caer entre tus pájaros sin nombre.

25 de diciembre de 2008

Directo - San Cristóbal.

Albañiles invitan con asadito a invasores alienígenas.
Más de esto: http://rafagasparpadeos.blogspot.com/2008/10/21-rfagas-del-16-de-octubre-de-2008.html

21 de diciembre de 2008

Op. Cit., De Gonzalo Geller y Marcelo Castro.

Continúa en: http://sincurador.blogspot.com/2008_08_01_archive.html

17 de diciembre de 2008

Un viejo cómic de Gonzalo Geller y Marcelo Castro.

Continúa en: http://sincurador.blogspot.com/2008_08_01_archive.html

Ángel.

15 de diciembre de 2008

Encuentros.

Por Gonzalo Geller y Erath Juárez.
Se había quedado solo. Los otros, quién sabe, dormirían. En momentos así, se podía escuchar el flujo y el reflujo del aire que respirábamos. En los enormes pasillos de la estación, cada mínimo sonido retumbaba con una potencia que siempre te hacía pensar en algo más. Las horas pasaban entre el sopor, esperando vanamente un cambio, un mínimo cambio, un detalle, lo que sea, cumpliendo como un autómata las tareas que uno tenía que hacer, y ese pensamiento, esa sensación inevitable: siempre parecía que algo estaba a punto de pasar.
Continúa en: http://forjadores.net/index.php?option=com_content&task=view&id=635&Itemid=77

Lecturas en el bar...allí Lucio y su libro rojo...

Pablo y Germán musiqueando en Bar Alto Verde...

Niños

Alicia está sola en un banco de la plaza. Seguramente espera a alguien (¿cómo saberlo?). Son las seis de la mañana y el sol apenas insinúa su roja presencia. De pronto Alicia cree escuchar una voz que dice su nombre (tal vez la oye de verdad) y se para. Camina por la misma calle tres cuadras, dobla a la izquierda, tres cuadras después a la derecha y en la esquina reconoce (o cree reconocer) a Claudio F. sentado en un umbral. Claudio F. cree reconocerla (o la reconoce de verdad) y se apresura a ocultar en un bolsillo el paquete que contenía en su mano. Alicia se sienta (o cree sentarse) junto a él, en el umbral y reanudan una conversación abandonada veintisiete días atrás. El color de su voz es pálido y tal vez rugoso como su tez, y pronuncia extrañamente la letra “d”. Expone sus ideas con total claridad aunque no la suficiente para que Claudio comprenda, pero ni él ni ella advierten el detalle. Alicia tantea con sus dedos en el bolsillo de Claudio hasta distinguir una forma rectangular y de escaso grosor. Sonríe y Claudio deja de disimular su sonrisa interior. Abre el paquete y extrae un fino cigarrillo de rojizo tabaco. Lo enciende y juntos fuman durante cinco minutos. Por un momento el humo rojo tiñe de sangre los ojos de los niños. Alicia le pregunta por sus padres y Claudio no recuerda el significado de esa palabra. Se lo dice alarmado. Ella no se inquieta: tampoco lo sabe. Se ríe de su amigo. La puerta sobre la que se apoyan los niños se abre desde adentro, una pareja de adultos sale empujándolos, y la vuelve a cerrar. Claudio saca una llave de su otro bolsillo y entran a la casa. Se sientan en la alfombra de una habitación y fuman otro rojo cigarrillo. Luego juegan un rato en la cama grande de una de las piezas hasta que regresa la pareja de adultos y los obliga a salir. Encienden un cigarrillo y lo consumen durante el trayecto hasta la plaza. Al llegar ya es de noche. Los niños juegan ansiosos durante unas horas en el fresco césped. Un poco cansados (aparentemente cansados) se cubren con hojas y ramas caídas y duermen (o aparentan dormir) hasta antes del amanecer. Lucio Borgna